Enfermedades Profesionales y ART: Cómo reclamar
Trabajar no debería enfermarte. Sin embargo, realizar tareas repetitivas, levantar cargas pesadas, exponerte a ruidos estridentes o manejar altos niveles de estrés sin protección puede deteriorar tu salud de forma crónica. Estas afecciones se conocen como enfermedades profesionales o laborales.
A diferencia de un accidente repentino, las enfermedades laborales se desarrollan de forma lenta y silenciosa. Por este motivo, las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) suelen poner miles de trabas para reconocerlas. En esta guía te explicamos cómo identificar si tu dolencia está cubierta por la ley y qué hacer para exigir tus derechos.
¿Qué es una Enfermedad Profesional según la ley argentina?
La Ley de Riesgos del Trabajo (N° 24.557) define como enfermedad profesional a aquella afección de la salud que es causada de forma directa y exclusiva por las condiciones del entorno laboral o por los factores de riesgo a los que el trabajador está expuesto en su puesto.
Para que sea reconocida, debe existir una clara relación de causalidad: el trabajo debe ser el causante directo de la enfermedad, y no una predisposición genética o un factor externo a tu jornada.
El Listado Oficial de Enfermedades Laborales (Decreto 658/96)
En Argentina existe un Listado Cerrado de Enfermedades Profesionales. Si tu diagnóstico figura en esta lista y estuviste expuesto al agente de riesgo en tu trabajo, la ART está obligada a aceptarte el caso de forma casi automática.
Las patologías más comunes que se reclaman diariamente en los tribunales y comisiones médicas de nuestro país son:
- Hernias de disco (lumbalgias y cervicalgias): Muy comunes en trabajadores que cargan peso de forma manual (logística, construcción) o que operan maquinaria con vibraciones.
- Síndrome del Túnel Carpiano (y tendinitis): Frecuente en administrativos, personal de limpieza, cajeros de supermercado o operarios de fábrica que realizan movimientos repetitivos con manos y muñecas.
- Hipoacusia perceptiva (pérdida de audición): Causada por la exposición prolongada al ruido industrial sin la debida protección auditiva.
- Várices bilaterales: Común en trabajadores que deben permanecer de pie (bipedestación) durante más de tres horas diarias de forma constante (ej. docentes, vigiladores, personal de comercio).

Realizar tareas repetitivas, levantar cargas pesadas, exponerte a ruidos estridentes o manejar altos niveles de estrés sin protección puede deteriorar tu salud de forma crónica. Estas afecciones se conocen como enfermedades profesionales o laborales.
¿Qué pasa si mi enfermedad no está en la lista?
Si sufrís una dolencia provocada por tu trabajo (por ejemplo, el llamado Burnout o estrés laboral crónico) pero no está en el listado oficial, igual se puede reclamar. Se consideran enfermedades no listadas y requieren un trámite especial ante la Comisión Médica Central para demostrar de forma pericial e inequívoca el vínculo entre la tarea y el daño.
¿Qué obligaciones tiene la ART ante tu enfermedad?
Una vez que la enfermedad es denunciada y aceptada, la ART debe brindarte:
- Tratamiento médico completo: Medicamentos, kinesiología, cirugías (si fueran necesarias) y prótesis de por vida si el caso lo amerita.
- Recalificación laboral: Si las secuelas te impiden volver a realizar las mismas tareas que antes, la ART debe capacitarte y exigir a tu empleador que te reubique en un puesto acorde a tus nuevas capacidades físicas.
- Indemnización económica por incapacidad: Al igual que en los accidentes, si te otorgan un porcentaje de incapacidad física o psicológica permanente, tenés derecho al cobro de una indemnización en dinero.
Guía paso a paso: Cómo denunciar una Enfermedad Laboral
Demostrar una enfermedad laboral requiere de orden y prolijidad. Seguí estos pasos fundamentales:
- Contá con un diagnóstico médico certero: Acudí a tu médico de cabecera o especialista (traumatólogo, neurólogo, etc.) y solicitá un certificado claro que indique el diagnóstico exacto y los estudios que lo respaldan (radiografías, resonancias, electromiogramas).
- Presentá la denuncia a la ART: Podés pedirle a tu empleador que la realice o podés presentarte vos directamente en la sucursal de la ART (o por sus canales electrónicos oficiales) con el certificado médico en mano.
- Cumplí con las citaciones: La ART te citará con sus propios médicos para revisarte. Tenés la obligación de asistir y llevar todos tus estudios médicos previos.
- Controlá los plazos: La ART tiene un plazo máximo de 10 días hábiles (prorrogable por 10 días más mediante notificación formal) para aceptar o rechazar tu enfermedad. Si no se pronuncian en ese tiempo, el silencio se considera como aceptación automática.
¿La ART te rechazó la enfermedad alegando que es “preexistente”?
Esta es la excusa corporativa más utilizada por las ART. Suelen argumentar que tu dolencia es “inculpable”, “degenerativa” o una “enfermedad preexistente” que ya traías antes de ingresar a la empresa.
Importante: Para que una ART pueda alegar válidamente que tu enfermedad es preexistente, la empresa debió haber realizado obligatoriamente el examen preocupacional al ingresar y este debió haber sido debidamente registrado. Si no te hicieron el preocupacional al entrar, la ley presume que entraste sano.
Si recibiste una carta documento de rechazo, tenés un plazo estricto para presentarte ante las Comisiones Médicas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) para revertir la situación.
En Abogados MVA defendemos la salud de los trabajadores frente al avasallamiento de las aseguradoras. Estudiamos tu caso clínico de manera personalizada junto a peritos médicos para asegurar que recibas la indemnización y el tratamiento que te corresponden.

